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Aprende como sobrevivir a una relación amorosa y no ser dependiente

A veces las relaciones amorosas se vuelven complicadas y no somos capaces de darnos cuenta de que en ocasiones estamos atados a ciertas personas, que nos volvemos dependientes, que nos transforma y nos lastima de maneras irreparables. Esas parejas que solo nos traen problemas a nuestras vidas y nos hacen creer en un mal concepto del amor, cuando en realidad debería ser una experiencia inigualable y reconfortante, por eso  te traemos acá de la mano del experto Walter Riso, una ayuda para que puedas analizar  mas a fondo tu relación.

     Nuestro autor italiano nos explica lo siguiente respecto a las relaciones amorosa:

“Para muchos el amor es una carga,un dulce e inevitable dolor o una cruz que deben llevar a cuestas porque no saben, no pueden o no quieren amar de una manera más saludable e inteligente. Ésa es la verdad: no todo el mundo se fortalece y desarrolla su potencial humano con el amor; muchos se debilitan y dejan de ser ellos mismos en el afán de querer mantener una relación tan irracional como angustiante. Hay que vivir el amor y no morir por su culpa. Amar no es un acto masoquista donde dejas de ser tú y te complace sentirte maltratado o humillado bajo el yugo de otra persona.

Las relaciones afectivas que valen la pena  alegran nuestra existencia . Coincidir con una persona, mental y emocionalmente, es una suerte, una sintonía asombrosa y casi siempre inexplicable. En el amor sano no caben la resignación ni el martirio, y si tienes que anular ni el martirio, y si tienes que anularte o destruirte para que tu pareja sea feliz, estás con la persona equivocada. Para amar no hay que «morir de amor», sufrir, desvanecerse, perder el norte, ser uno con el otro o alterar la identidad: eso es intoxicación afectiva. Cuando confundimos el enamoramiento con el amor, justificamos el sufrimiento afectivo o su conmoción/arrebato/ agitación y terminamos enredándonos en relaciones negativas que nos amargan la vida porque erróneamente pensamos que: «Así es el amor».

Morir de amor, asimismo, es morir de desamor: el rechazo, el insoportable juego de la incertidumbre y de no saber si te quieren de verdad, la espera, el imposible o el «no», que llega como un jarro de agua fría. Es humillarse, rogar, suplicar, insistir y persistir más allá de toda lógica, esperar milagros, reencarnaciones, pases mágicos y cualquier
cosa que restituya a la persona amada o la intensidad de un sentimiento que languidece o que ya se nos ha ido de las manos.

Infinidad de personas en el mundo se han quedado atrapadas en nichos emocionales a la espera de que su suerte cambie, sin ver que son ellas mismas las que deben hacer su revolución afectiva. Cada quien reinventa el amor a su manera y de acuerdo a sus necesidades y creencias básicas; cada cual lo construye o lo destruye, lo disfruta o lo padece. Morir de amor no es un designio inevitable, una determinación biológica, social o cósmica: puedes establecer tus reglas y negarte a sufrir inútilmente. Ésa es la consigna.

La ausencia de amor nos ha preocupado mucho más que el exceso afectivo. No nos impacta tanto el amor desmedido, como el desamor. Sobrestimamos las ventajas del amor y minimizamos sus desventajas. Vivimos con el apego afectivo a nuestro alrededor, lo aceptamos, lo permitimos y lo patrocinamos. Desde un punto de vista psicosocial, vivimos en una sociedad coadicta a los desmanes del amor.

¿Quién no ha caído alguna vez bajo los efectos del apego amoroso? Cuando el amor obsesivo se dispara, nada parece detenerlo. La adicción afectiva es el peor de los vicios.”

Así que si te sentiste identificado con esto o quieres saber mas respecto el tema,  te invitamos a que descargues dos de sus mas famosos libros (haciendo click en los nombres):  ¿ Amar o Depender?”  y “Manual Para No Morir de Amor”

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